La termofusión funde el tubo y el accesorio con calor hasta convertirlos en una sola pieza homogénea — sin roscas, sin pegamento, sin puntos débiles. El resultado: una unión tan resistente como el propio material.
Soporta condiciones exigentes sin ceder en el punto de unión.
Superficie interior lisa (99.993%) que evita incrustaciones y pérdida de caudal.
Apta para agua potable, clínicas y laboratorios.
Libre de ruido incluso con flujo a alta presión.
No requiere aislamiento adicional en instalaciones interiores.
Una sola pieza homogénea: no hay costura que falle con el tiempo.